El nuevo libro vaquero de la lucha contra la corrupción

La historieta se llama "Libro anticorrupción". Tiene 16 páginas. Se puede consultarse en línea. Y miles de ejemplares serán repartidos en centros educativos, subtes y otros espacios públicos.

Clarín | Marzo 2017

Fuente: Clarín // EFE

Tomando como referente "El Libro Vaquero", una de las historietas más populares de México, el laboratorio de políticas públicas Ethos lanzó "El libro anticorrupción", un cómic que muestra las distintas formas de corrupción y da herramientas para enfrentarla.

"La corrupción en México es sistemática. La autoridad tiene más poder para abusar del más débil, pero la ciudadanía, en la medida de lo posible, no debería participar de estos actos. Lo que hace la historia es deslindar distintas responsabilidades", dijo en entrevista a Efe el director general de Ethos, José Luis Chicoma.

La historieta, de 16 páginas, ya puede consultarse en línea y contará con un tiraje de 138.000 ejemplares.

Alrededor de 20.000 ejemplares serán repartidos en universidades y centros educativos, metros, y otros espacios públicos, mientras que los 118.000 restantes se venderán en los puntos de venta habituales del "Libro Vaquero", una colección que nació en 1978.

Así, la próxima edición de este mítico cómic y por 9 pesos (0,45 dólares), en su mayoría historias ambientadas en el Lejano Oeste -a menudo a medio camino entre la aventura y el romance-, estará centrada en el combate la corrupción.

Narra las peripecias de Gabriel y Omar, dos jóvenes que cometen una infracción en coche y dan una "mordida" (soborno) a un policía para evitar la correspondiente multa, y de la Fonda de Mónica, un establecimiento de barrio que, a la hora de realizar unos trámites, padece extorsión por parte de los funcionarios públicos.

"Son dos historias muy cotidianas que afectan a los ciudadanos y donde presuntamente hay un área gris entre la autoridad y el ciudadano", apuntó Chicoma.

De esta manera, y en un lenguaje llano, la historieta explica la responsabilidad del ciudadano para frenar la corrupción y detalla las funciones de instituciones como el Sistema Nacional Anticorrupción, impulsado en 2015 por el presidente Enrique Peña Nieto.

El cómic fue presentado este miércoles en la Cámara de Diputados, donde fue muy bien recibido por varios legisladores.

La diputada y presidenta del Caucus Anticorrupción, Minerva Hernández del conservador Partido Acción Nacional (PAN), destacó que "sin un control efectivo de la corrupción y la transparencia, solo se propicia impunidad".

En este sentido, se congratuló por la presentación del libro porque acerca a la población los casos más comunes de corrupción y da a conocer una de las aristas del problema social que aqueja al país, a la vez que apunta sobre "la trascendencia de realizar las denuncias respectivas", según un comunicado de la Cámara baja.

"Los diputados estaban emocionados y todos querían los libros para sus distintas ciudades para repartirlos", explicó el director de Ethos.

Tal y como recordó Chicama, la corrupción en México es un "fenómeno escondido" pero presente en la mayoría de instituciones, y solo se evidencia en casos habituales como los sobornos a agentes de tráfico o policías ante infracciones leves.

México cayó 28 posiciones en el Índice de Percepción de la Corrupción 2016, siendo el país peor evaluado de lo que conforman la OCDE y ubicándose en el número 123 de 176 naciones examinadas.

De acuerdo con el informe "Transamos (hacemos trampas) y no Avanzamos", publicado por la ONG Mexicanos contra la Corrupción en 2016, una encuesta del Banco Mundial a dueños de empresas y altos ejecutivos de 1.480 compañías mexicanas señaló que el 50 % de los entrevistados identificó la corrupción como un gran obstáculo.

Asimismo, un sondeo propio reveló que el 45 % de la ciudadanía consideraba que la corrupción formaba parte de la "cultura de negocios" en México, y un 65 % de los emprendedores denunció que la competencia había ganado un contrato a partir de sobornos.

El 45 % de los emprendedores encuestados afirmó que funcionarios públicos les solicitaron dinero para la obtención de un contrato u oportunidad de negocio, y otro 25 % dijo haber pagado un soborno en especie, como una comida o viaje.